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Conflicto Irán-EE. UU.: Amenaza para las PYMES

No gano dinero: cómo la guerra con Irán afecta a las empresas pequeñas en Estados Unidos

El reciente encarecimiento del combustible está provocando nuevas complicaciones para miles de pequeñas empresas, afectando desde los servicios de reparto hasta el transporte y el turismo, sectores que ahora asumen mayores gastos operativos mientras procuran conservar tarifas asequibles para sus clientes.

Durante los últimos años, los pequeños negocios en Estados Unidos han tenido que adaptarse a un entorno económico complejo. El aumento del costo de los alimentos, la inflación en los servicios y la incertidumbre global han reducido los márgenes de ganancia en muchos sectores. A este escenario se suma ahora un nuevo factor: el encarecimiento del combustible, impulsado en parte por tensiones internacionales que afectan el mercado energético.

Para quienes basan sus operaciones en el transporte, el efecto se siente de inmediato, ya que el alza en gasolina y diésel repercute directamente en la rentabilidad de labores tan variadas como la distribución de alimentos, el envío de mercancías o los servicios de recorridos turísticos. En numerosos casos, los empresarios se ven obligados a elegir entre asumir internamente el incremento de gastos o trasladarlo a su clientela.

Pequeños negocios enfrentan mayores costos operativos

John Andrews, un chef establecido en Carolina del Sur, es uno de los emprendedores que afronta esta presión económica en su día a día. Andrews gestiona un servicio de entrega de comidas listas para consumir que cada semana lleva platos caseros a diversos clientes.

Para atender los pedidos, el chef conduce semanalmente más de 160 kilómetros, y aunque su negocio ya cuenta con una clientela leal, el aumento de los costos operativos está menguando de forma notable sus ingresos.

El problema no se restringe solo al combustible. Andrews señala que en los últimos años también se han encarecido los insumos con los que elabora sus platos, lo que agrava todavía más la situación económica de su empresa.

La combinación de ambos factores crea un escenario difícil de sostener. Mientras los costos continúan creciendo, los clientes no siempre pueden asumir aumentos constantes en los precios de los productos o servicios. Esto obliga a muchos emprendedores a mantener tarifas estables aun cuando sus gastos operativos suben.

En el caso del negocio de Andrews, las comidas se ofrecen en raciones para dos comensales por alrededor de 17 dólares, y entre los platos más solicitados destacan preparaciones como pollo al limón con ajo o filete con pimienta; aun así, el chef admite que probablemente tendrá que revisar sus precios si los costos siguen elevándose.

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El empresario menciona además que una parte relevante de su clientela la conforman adultos mayores, un grupo que suele mostrar mayor sensibilidad ante variaciones en los precios de los alimentos, por lo que procura evitar ajustes constantes que puedan deteriorar su vínculo con los consumidores.

El impacto del conflicto internacional en el mercado energético

El reciente aumento del precio del combustible está relacionado con cambios en el mercado global del petróleo. Las tensiones en Medio Oriente, particularmente el conflicto que involucra a Irán, han generado incertidumbre sobre la estabilidad del suministro energético.

Aunque Irán ha estado sujeto a sanciones durante varios años, su producción petrolera continuaba llegando a ciertos mercados internacionales. En particular, parte de ese petróleo se destinaba a compradores como China. Cualquier interrupción o riesgo en esa cadena de suministro puede provocar movimientos en los precios globales del crudo.

Cuando el precio del petróleo sube en los mercados internacionales, ese incremento acaba reflejándose poco a poco en las tarifas del combustible en las estaciones de servicio, haciendo que tanto consumidores como empresas sientan finalmente el impacto derivado de las variaciones geopolíticas.

Datos recientes indican que el precio promedio de la gasolina en Estados Unidos alcanzó los 3,25 dólares por galón. Esta cifra representa un aumento notable respecto al promedio registrado el mes anterior, cuando el costo se situaba alrededor de 2,89 dólares.

Aunque la diferencia pueda parecer moderada a simple vista, para las empresas que utilizan vehículos de manera constante el impacto acumulado puede ser considerable. Un aumento de algunos centavos por galón se traduce rápidamente en cientos o incluso miles de dólares adicionales al mes en gastos operativos.

Una presión económica que llevaba tiempo intensificándose

El incremento en los precios del combustible llega en un momento en que muchas pequeñas empresas ya enfrentaban desafíos financieros importantes. Informes recientes sobre el sector empresarial muestran que, durante 2025, una mayor proporción de pequeños negocios reportó caídas en sus ingresos en comparación con el año anterior.

Al mismo tiempo, las expectativas de crecimiento para los próximos meses también se han reducido. Algunos indicadores relacionados con contratación de personal y expansión de operaciones se encuentran en sus niveles más bajos desde 2020.

Entre los aspectos que más destacan los empresarios figuran el encarecimiento de bienes y servicios, la subida de los salarios y los retos para conservar márgenes de rentabilidad estables.

En muchos casos, las pequeñas empresas terminan trasladando parte de esos costos a los consumidores mediante aumentos de precios. Sin embargo, no todos los negocios pueden hacerlo con la misma facilidad, especialmente cuando operan en sectores con alta competencia o con clientes que tienen presupuestos limitados.

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Estrategias para adaptarse a un entorno económico incierto

Kim Williams, dueña de una floristería en Burbank, California, se ha visto obligada a idear distintas tácticas para disminuir gastos y mantener su negocio operativo. Su empresa, Enchanted Florist, efectúa entregas habituales de arreglos florales en diversas zonas de la ciudad.

Para minimizar el consumo de combustible, Williams planifica cuidadosamente las rutas de reparto y agrupa pedidos cuando es posible. Este tipo de organización permite disminuir la distancia recorrida y aprovechar mejor cada trayecto.

Aun con estas acciones, los gastos del negocio no han dejado de crecer. Algunos proveedores han incrementado el valor de sus productos por cambios en el comercio internacional y la imposición de nuevos aranceles. En ciertas ocasiones, Williams ha conseguido opciones más accesibles, aunque en otras se ha visto obligado a modificar los precios finales que ofrece a sus clientes.

La empresaria señala que el incremento de gastos no se limita al combustible o a los productos. Otros costos asociados al funcionamiento del negocio, como seguros y compensación laboral, también han aumentado en el último tiempo.

La convergencia de estos elementos evidencia una dinámica más extensa en el ámbito de las pequeñas empresas, donde numerosos emprendedores procuran armonizar la viabilidad económica de sus operaciones con la obligación de ofrecer tarifas que sigan siendo competitivas.

El turismo también siente los efectos

El impacto del encarecimiento del combustible no se limita a los servicios de entrega o a los negocios minoristas. El sector turístico también está experimentando dificultades relacionadas con los costos de operación y con cambios en la demanda de visitantes.

En Los Ángeles, la empresa Hollywood Bus Tours brinda recorridos turísticos que atraviesan lugares icónicos vinculados con la industria del entretenimiento, integrando en sus itinerarios tanto estudios de cine como vecindarios célebres por concentrar viviendas de reconocidas figuras.

Chris Leschinger, fundador de la empresa, explica que el número de visitantes ha disminuido en los últimos meses. Diferentes factores han contribuido a esta situación, incluyendo incendios en algunas zonas del estado y políticas migratorias que han afectado la llegada de turistas internacionales.

La empresa dispone de una flota de doce autobuses que cada día atraviesan diversos sectores de la ciudad, aunque la disminución en la afluencia de visitantes ha provocado que varios de esos vehículos circulen ahora con menos pasajeros.

El combustible representa uno de los gastos más importantes para este tipo de negocio. A pesar del aumento en los costos, Leschinger ha optado por mantener estables los precios de los boletos para no desalentar aún más la demanda.

Además de los costos energéticos, el empresario también observa con preocupación el impacto que la percepción internacional puede tener sobre el turismo. La combinación de tensiones políticas globales y precios más altos puede influir en la decisión de algunos viajeros de visitar o no Estados Unidos.

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El traslado de mercancías y su impacto en toda la cadena

Uno de los sectores más sensibles a los cambios en los precios del combustible es el transporte de carga. Las empresas que movilizan mercancías por carretera dependen en gran medida del diésel para operar sus camiones.

Kareem Miller fundó su empresa Strong Pact Trucking hace aproximadamente tres años en Chicago. Actualmente su compañía cuenta con tres camiones que recorren en conjunto cerca de 1.930 kilómetros cada día para transportar materiales de construcción.

Los vehículos utilizados en este tipo de operaciones funcionan mayoritariamente con diésel, un combustible cuyo precio ha experimentado un incremento significativo en los últimos días. De acuerdo con datos recientes, el costo promedio del diésel alcanzó los 4,16 dólares por galón, frente a los 3,76 registrados la semana anterior.

Para Miller, el alza se ha manifestado de forma especialmente brusca, y el empresario calcula que este reciente repunte ya incorporó cerca de 100 dólares adicionales a su gasto semanal en combustible.

Si la tendencia sigue, el propietario de la empresa admite que es probable que deba modificar las tarifas de transporte, una determinación que podría repercutir en toda la cadena económica.

Numerosas empresas confían en servicios de transporte para llevar sus productos a distintos puntos del país, y cuando las tarifas de envío suben, esos incrementos suelen reflejarse en los precios finales que terminan pagando los consumidores.

Por este motivo, el ámbito del transporte suele percibirse como un termómetro anticipado de modificaciones económicas de mayor alcance, y los aumentos en los gastos logísticos pueden manifestarse más adelante en distintos segmentos de la actividad económica.

Un escenario económico que reclama una adaptación continua

La situación actual muestra cómo las transformaciones en los mercados internacionales pueden impactar con rapidez la economía diaria, ya que factores como los conflictos entre naciones, las variaciones en el costo del petróleo o los cambios en la demanda del turismo acaban afectando la actividad de miles de pequeñas empresas.

Para muchos emprendedores, la clave está en la capacidad de adaptación. Ajustar rutas de entrega, optimizar recursos, renegociar con proveedores o replantear estrategias de precios son algunas de las medidas que se adoptan para enfrentar estos desafíos.

Sin embargo, incluso con estas estrategias, el margen de maniobra puede ser limitado cuando varios factores económicos cambian al mismo tiempo. La combinación de inflación, incertidumbre internacional y costos energéticos elevados plantea un entorno complejo para los negocios de menor tamaño.

A pesar de estas dificultades, las pequeñas empresas continúan desempeñando un papel fundamental dentro de la economía estadounidense. Generan una gran parte del empleo del país y contribuyen de manera significativa a la actividad económica local.

El comportamiento futuro de los precios del combustible dependerá en gran medida de la evolución de los mercados energéticos y de la estabilidad geopolítica internacional. Mientras tanto, miles de emprendedores siguen ajustando sus operaciones para mantener sus negocios activos en un contexto de costos crecientes.

Por Elvira Márida

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